El último domingo se concretó la Regata 64° Aniversario del Club Náutico Atlántico Sud de Puerto Madryn. La Copa Challenger 2019 fue para el velero “Lord Jim II”, que en tiempos reales completó el recorrido en 2:44: 45 (hh/mm/ss).

Sopló fuerte del sur

Fue una regata intensa, su inicio debió ser postergado por el fuerte viento reinante a media mañana. Tras la largada frente a la costa de la ciudad, la flota emprendió hacia la primera marca en inmediaciones del Folías, para posteriormente cruzar el golfo de sur a norte hasta la siguiente boya fondeada a la altura de Punta Arco y de allí enfilar hacia el fondeadero del CNAS donde se encontraba el portón de llegada.
La competencia le demandó al primero en llegar, dos horas con cuarenta y cuatro minutos y al último le significó cuatro horas y seis minutos de regata, con vientos predominantes del cuadrante sur y suroeste. La intensidad del viento fue sostenida superior a los 20 nudos en casi todo el trayecto, con rachas más fuertes de hasta 40 nudos, aunque algún anemómetro llegó a registrar rachas máximas de 52 nudos.
En la clasificación general en «Tiempos Corregidos», con la aplicación de los ratings de los barcos por la fórmula PHRF, ubicó en el primer lugar al velero Lord Jim II (Holland 26), siguiéndole el Jaula II (Trotter Internacional), y la tercera ubicación del podio la ocupó el barco Pepelui (Del Plata 21). La clasificación la completaron el Marabunta (J24), Carmen (D’Angelo 24), Elegüi (D’Angelo 24), Baccarat (Trotter Internacional), Acuario (Trotter Pandora) y Alaska (Ketch).
La organización del evento estuvo a cargo de la Subcomisión de Veleros Cabinados del CNAS, siendo el Oficial de Día, el experimentado Waldino “Willy” Velazco.
La tripulación del velero que se alzó una vez más con la Copa Challenger estuvo compuesta por José Manuel Urriza, Sebastián Lucas, Francisco Fernández y Roberto Listro.
“Fue una regata dura, llena de anécdotas, accidentes y demás. Hasta terminé con un dedo fracturado”, contó el ingeniero Urriza del Lord Jim II al describir las particularidades de la competencia en la que nadie da ventaja hasta que cruza la llegada, pero que para el ‘tercer tiempo’ abundan los relatos sobre los incidentes propios de una competencia náutica de velocidad y estrategia, que se traduce en suma de experiencia para los amantes de la navegación a vela.
El velero J24 debió poner en práctica la maniobra de ‘hombre al agua’ para recuperar a uno de sus tripulantes que se precipitó de la cubierta al mar, en una arriesgada táctica en la que dos veleros navegaban en rumbo de colisión donde cada uno reclama su derecho de paso, según cuentan los regatistas.
Además, otro barco chocó un boyarín de un buque pesquero lo que le complicó terminar con el recorrido de la regata y debió ser asistido. En tanto, el velero Alaska, un Ketch, el de mayor eslora de la flota en competencia, navegó la regata con genoa y mesana debido a dificultades en el izado de la mayor.
El regreso a tierra tampoco fue fácil para uno de los barcos escuela del club, cuya tripulación debió realizar numerosos intentos de tomar amarras para dejar finalmente el barco fondeado al borneo.
El capitán del Lord Jim II admitió que “fue una regata dura. El cruce del golfo fue lo más divertido porque íbamos barrenando, con viento de una aleta o en popa”, sostuvo Urriza.
Completada la regata y con todas las tripulaciones en tierra, además de hacerse entrega de la Copa Challenger, la oportunidad fue propicia para que la familia náutica del CNAS celebrara el sexagésimo cuarto aniversario de la fundación de la institución madrynense.