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Festejos por el aniversario de PNA

El sábado 30 de junio y domingo 1 de julio se desarrollaron los festejos por el aniversario de PNA. El sábado fue el turno de vela ligera (optimist, laser y pampero) los cuales corrieron la 4ta fecha del campeonato anual. Para los veleros que miden por PHRF su turno fue el domingo, los cuales corrieron la 1er fecha del campeonato de marcas CNAS.
 
Felicitamos a todos los timoneles y tripulantes que fueron participes de los festejos de nuestra Prefectura Naval Argentina
 
Aniversario Prefectura 2018 Aniversario Prefectura 2018

Travesía Rawson 2018

El día 29 de Abril pasado, 14 buenos amigos, navegantes e integrantes de nuestro club, realizaron una travesía a bordo de cinco veleros desde Puerto Madryn navegando hacia el Puerto de Rawson. Desde la Comisión Directiva, aprovechamos la oportunidad para agradecer a la SUB COMISION DE CABINADOS DEL CNAS por esta hermosa iniciativa y por su trabajo constante en pos de tener más y mejores navegantes; felicitar a los capitanes de cada uno de los veleros por su participación, y  por supuesto FELICITAR a todos los navegantes surgidos de una nueva generación de Patrones de yate a vela y motor instruidos por nuestro gran profesor Carlos Lena.

A continuación trascribimos el relato de la travesía que quedará en nuestros registros.

Relato de una navegación a Rawson.

En la mañana del sábado 29 de abril, con mucha expectativa y poco viento, cinco veleros dejaban la rada del CNAS en Puerto Madryn, rumbo al puerto de Rawson.

Los objetivos eran variados, como las tripulaciones y las naves que componían la flota. Pero fundamentalmente había dos cuestiones a resolver que compartían casi todos los integrantes de la expedición: por un lado sumar singladuras de puerto a puerto que permitieran tramitar la habilitación de Patrón de yate vela y motor, según los requisitos dispuestos por PNA. Y por otro, conocer el puerto de Rawson, su entrada e instalaciones,  para posibles recaladas en el trayecto hacia otros destinos más al Sur como Camarones u otros fondeaderos naturales que son derrotas muy usuales en los navegantes inquietos de la zona.

Una semana antes, un grupo de adelantados se había acercado por vía terrestre a investigar el puerto, los lugares de amarre, el estado de la actividad de pesca y el tráfico marítimo en esa época del año. La recepción de PNA Rawson y de la Administración Portuaria fue muy buena, poniendo a disposición de los navegantes del club todo lo que estaba al alcance.

La flota estaba integrada por el legendario “Themis II”, el intrépido “Canopus”, el veloz  “Carmen”, el prolijito “Jauja II” y el gran “Cocodrilo”, uno de los últimos veleros sumados al CNAS en estos años.

Sería una jornada larga de navegación producto del poco viento augurado por el pronóstico. Pero había una hora y un lugar de encuentro que respetar, sobre todo para aquellos barcos que decidieran no navegar en conserva y a los que su estrategia en búsqueda del viento los alejara de los otros. A las 18 horas, mediante una ronda de radio, debería decidirse si la flota pernoctaba fondeada en Bahía Cracker, o si se continuaba la navegación, y aprovechando la marea bajante, se salía del Golfo Nuevo para continuar derechito (es una forma de decir) al puerto de destino.

La decisión fue unánime entre los 4 barcos que llegaron al punto de encuentro a la hora señalada. El “Themis II” había comunicado por radio, unas horas antes, la necesidad de regresar a su amarra por una falla en el arranque del motor que no le garantizaba una navegación segura. Así Corcho, José Luis y Gustavo, por esta vez, veían frustrada su participación y el resto de la expedición veía frustrada la compañía de tres grandes navegantes con mucha experiencia, que hubiesen sido sin duda,  la punta de lanza hasta arribar al puerto de destino.

Los cuatro veleros restantes continuaron viaje. En un par de horas más llegaron a salir del golfo con la corriente de marea a favor. Una vez virada Punta Ninfas, aproximadamente a las 1930 horas,  el mar abierto fue benévolo. Sin olas y con un viento moderado  del través permitió poner la proa apuntando directamente hacia Rawson

La luna llena brillaba sobre un mar sin olas y un viento franco del Noroeste llevaba a la flota en conserva con muy buen ánimo.

Cada barco decidió su estrategia: ir cerca de la costa para no tener olas en caso de que se fueran formando, cortar derecho hacia la derrota señalada, poner motor, etc. Lo acordado era que a las 630 de la mañana siguiente volverían a encontrarse frente a la escollera del puerto y así  hacer una entrada en conjunto y amarrar lo más cerca posible.

La entrada al puerto de Rawson debía hacerse con la marea terminando de subir. Eso aseguraba una profundidad suficiente para el calado y también cierto margen por si algún error hacia varar los barcos en el limo del rio Chubut. 

Durante la noche los barcos se distanciaron, y las luces de navegación apenas hacían distinguible el rumbo de cada nave. Mirando por las bandas era posible reconocer la ubicación de cada barco.

El Cocodrilo se fue quedando atrás, algo curioso porque hasta el momento todos los veleros habían respetado la decisión de ir en conserva. Inclusive si hacía falta se daría máquina para poder mantener una distancia cercana.

La ronda de radio hizo saber que su motor tenía un problema en el circuito de refrigeración y que la falta de velocidad se debía a que su tripulación estaba toda abocada a repararlo.

La posibilidad de haber navegado 15 hs. hasta las cercanías de Rawson y no poder ingresar por no disponer del motor para una buena capacidad de maniobra, era para el Cocodrilo una espada de Damocles. No había opción: había que repararlo!

Osvaldo, un maquinista con mucha experiencia y parte de la tripulación del “Cocodrilo”, junto con el Capitán Oscar y los marineros Daniel y Richard lograron desarmar todo el circuito hasta encontrar la forma de purgarlo y que volviera a funcionar como correspondía.

Ya no llegarían a la reunión frente a la entrada del muelle, pero con el motor ya en marcha comenzaban a achicar la distancia que los separaba del resto de la flota.

Mientras, enfrente de la escollera de ingreso y a la vista unos de otros, el “Carmen”, el “Canopus” y el “Jauja II” dispuestos en fila, ingresaban al puerto de Rawson a una velocidad moderada de 1,5 nudos a motor y prestando mucha atención a las señalizaciones. Eran las 620 hs. de la madrugada, plena noche todavía. Por las riveras del rio decenas de barcos pesqueros abarloados eran testigos de que llegar al puerto de Rawson ya no sería misterio para este grupo de navegantes, futuros patrones.

Abarloar los barcos y llegar a la costa se hizo entre anécdotas, bromas y caras de sueño. En prefectura y formalizando el despacho, la tripulación del Cocodrilo alcanzo al resto. Ahí se supo de sus avatares en la navegación y el porqué de su distanciamiento.

Una hora y media después, en el orden inverso a la llegada, con la corriente del rio a favor más el motor encendido, que garantizara buen gobierno, los barcos se alejaron del muellecito de madera que los recibió en medio de la noche. Ya era de día y otra vez muchas horas de navegación harían falta para llegar a sus amarras frente al Club Náutico Atlántico Sud.

 
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