Viernes, 11 de Marzo del 2022

SE CORRIÓ UNA NUEVA EDICIÓN DE LAS 100 MILLAS DEL GOLFO NUEVO

El Club Náutico Atlántico Sud de Puerto Madryn organizó y concretó entre sábado y domingo pasado una nueva edición de la tradicional “Regata 100 Millas del Golfo Nuevo” de veleros cabinados, y que no se realizaba desde el año 2019.
La largada se produjo el sábado a las 10 horas desde el fondeadero del CNAS rumbo a Puerto Pirámides, y desde allí, se continuó hasta Bahía Cracker para, desde ese punto, emprender el regreso hasta el fondeadero del club donde se fijó la llegada. El primero en arribar, por tiempos corregidos, fue el Voyaguer, luego Marabunta, detrás arribó Soñador y siguieron en orden: Satrapa, Elegui, Sara y Trancuilo.   
Como Oficial de Día actuó Waldino “Willy” Velazco y ele vento contó con el auspicio de Honshu.



Relato en primera persona (por Lucas Caramella)
“Mentalmente ya había desistido de participar en la regata, estaba colaborando en la organización del evento y fantaseando con dar la vuelta al Golfo Nuevo en el guardacostas “Isla Martín García”; hasta que mis tripulantes, principalmente Santiago, pregunto en el grupo de whatsapp si íbamos a correr las 100 millas... Yo ya no pude decir que no, así que nos anotamos en el proyecto. Mientras tanto Emanuel, amagó con correr en el catamarán Tordo, así que Maxi abandonó el “Sátrapa” para sumarse a la tripulación del Tordo. Finalmente, post análisis de la meteorología, corrieron en el micro tonner “Soñador”, y así, junto a las demás embarcaciones, a saber: el “Sara”, “Elegüi”, “Trancuilo”, “Marabunta” y el “Voyager”, quedó conformada la flota en la XVII edición de las 100 millas del Golfo. Quedando las tripulaciones del Soñador y el Satrapa en dobles y en sendos barcos de orza.
El pronóstico venia favorable, moderado viento Oeste hasta Puerto Pirámides, que rotaba al Norte hasta alcanzar la Bahía de Cracker, para finalmente rotar y ponerse del Noroeste, bien de jeta, en la última pierna desde Cracker hasta el portón frente al CNAS.
A las 10 de la mañana del sábado 5 de marzo, la largada fue excepcional, primero por realizarse con viento a favor y segundo porque el Sátrapa tomo la delantera. Por mi parte, no me lo esperaba, así que me agarró medio desprevenido, no afiné la maniobra que se podría haber ajustado y el Trancuilo nos rebasó 10 metros antes de las boyas de la primera milla. Posteriormente, tangoneamos el genoa, subimos un poco la orza, cazamos el vang, filamos el popel y finalmente superamos al Trancuilo, no obstante el Marabunta ya nos había tomado la delantera y se mantendría así el resto de las 20 horas de la regata. Una vez afinada la maniobra, la navegación fue bastante confortable. A las dos horas ya teníamos Punta Ameghino por el través, el GPS acusaba un ETA a Puerto Pirámides a las 15,45 horas, y la velocidad no bajaba de los 7 nudos, no obstante alcanzamos velocidades máximas de al menos 9,3 nudos barrenando las interesantes olas que se formaron una vez que se perdió el reparo de la costa. 
Al mediodía, bajo un sol desbordante y entre medio de las generosas olas, almorzamos una picada con cerveza, ya que he leído por ahí que la cerveza hidrata más que el agua…
Para cuando llegamos a Pirámides, a las 16 horas, el viento ya había mermado significativamente, y de las olas quedaba un suave remanente. Se empezó a poner medio Noreste, lo que nos permitió, en ceñida, superar la boya de Pirámides una milla por detrás del Marabunta. Viramos la boya y de pronto se encalmó. Flotando al garete, pudimos apreciar al resto de la flota, bastante alejada, aproximarse muy lentamente a la primer “boya”, mientras que el Marabunta se nos alejaba. La encalmada nos pareció eterna, pero habrán sido entre una y dos horas, finalmente comenzó a soplar el viento Norte. Ahí empezamos a ver que se nos acercaban todos los barcos por la popa. Debido a la encalmada anterior teníamos arriba el Spynaker, así que en la medida que el viento fue subiendo, nos mirábamos con Santiago, a ver quién sugería bajar el globo, convenimos en esperar a que se haga de noche, hasta que una escorada nos invitó a tomar la decisión de bajarlo finalmente. Ya de noche, nuevamente entangonamos el genoa y en orejas de burro encaramos raudamente a la boya de Cracker. El atardecer y noche fue muy agradable, casi sin luna, solo se veía la uña de una luna creciente. En algún momento fuimos testigos vía la Radio VHF de un momento de tensión entre el buque mercante “Madrid Trader”, que había zarpado de Puerto Madryn con rumbo a la boca del Golfo, y el resto de la flota de veleros que venían detrás nuestro, que aparentemente navegaban en rumbo de colisión, finalmente después de algunos intentos de comunicación, lograron hacerlo con el mercante, que resolvió desviarse a babor para dar libre navegación a los veleros.



Aproximadamente a las 21 horas viramos la boya de Cracker. Al Marabunta ya lo habíamos perdido de vista. Y aproximadamente 15 minutos después comenzamos a ver, a nuestra popa, luces verdes y rojas, significaba que ya nos pisaban los talones, probablemente el Voyaguer, aunque siguientemente aparecían cada vez más luces bicolores, ya todos habían virado.
A partir de Cracker seguimos en ceñida, haciendo algunos finitos a las restingas. El viento era regular, lo suficiente para generar cierta estela en el mar con el propio brillo de las noctilucas. Si éramos optimistas el borde nos daba para hacer una pierna derecho al CNAS, pero veníamos cansados, no se veía nada, había cierto abatimiento por las olas y decidimos hacer un borde hacia adentro del Golfo para navegar más tranquilos, nuestro ETA al CNAS era a las 3 AM. Posteriormente el viento fue amainando, volvimos a hacer un borde paralelo a la costa, en uno de esos bordes me fui a dormir, creo que fueron 2 o 3 horas, me dormí profundamente. Cuando me desperté estábamos flotando muy tristemente, nada de viento, velocidad entre 0 y 0,7 nudos, seguramente debido a la correntada, ETA al CNAS 18 horas. Nuevamente habremos estado encalmados entre 2 y 3 horas. En medio de la madrugada, aproximadamente a las 3, escuchamos por radio que el Marabunta andaba cerca del CNAS, nosotros aún a unas 15 millas. Santiago se fue a descansar y yo quedé navegando en la calma. El viento NE fue subiendo y permitió navegar a unos 4,5/5 nudos con rumbo NO, ETA al CNAS 8. La navegación se volvió más ágil, Santi se despertó y comenzó el amanecer. De pronto vimos que nos seguían de cerca varias velas, si bien aún por detrás, pero mucho más cerca de lo que las teníamos cuando las vimos por última vez el atardecer anterior.
A las 7.30 teníamos la boya del portón de llegada a tiro, el Voyaguer nos venía corriendo por barlovento, aunque finalmente pasamos la llegada varios minutos antes. Veinte minutos después la noble embarcación ya estaba en su tráiler, en el playón del club, y ya lavada. Así culminó, la segunda participación del Sátrapa en esta mítica regata al sur de los 40 bramadores.